Un solo modelo, todas las piezas de venta
La forma tradicional de producir material de ventas para un proyecto inmobiliario es por encargos sueltos. Se contrata al que hace los renders. Después, a una productora para el video. Más adelante, a alguien para el recorrido 360°. Cada uno arranca desde los planos, cada uno interpreta a su manera, y cada uno cobra completo.
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Lo caro es el modelo, no la pieza
En una producción 3D, el trabajo pesado está en un solo sitio: levantar el proyecto en tres dimensiones. Modelar cada espacio con sus medidas reales, aplicar los materiales que de verdad se van a instalar, resolver la iluminación, montar el entorno. Eso es lo que toma tiempo y lo que cuesta.
Una vez existe ese modelo, sacar una imagen es poner una cámara. Sacar un video es mover esa cámara. Sacar un recorrido 360° es ponerla a girar sobre un punto. Y una maqueta interactiva es dejar que el usuario mueva la cámara él mismo.
Son cuatro salidas del mismo trabajo, no cuatro trabajos. Por eso encargarlas por separado a proveedores distintos es pagar cuatro veces por levantar cuatro veces lo mismo.
Un ejemplo de hasta dónde llega
PropVR, la firma de Dubái que desarrolló el gemelo digital de DAMAC Properties, describe cómo entrega ese mismo modelo según el público: aplicaciones de pantalla táctil para la sala de ventas, una herramienta con transmisión de píxeles y videollamada para la web, plataformas de navegador para alcance remoto, experiencias de realidad virtual para inversionistas, paneles LED para centros de experiencia y pantallas holográficas para eventos.
Seis formatos muy distintos. Un solo modelo detrás de todos.
Y sobre la personalización del contenido, cuentan algo que a cualquier gerente comercial le suena: los equipos de ventas pueden crear animaciones y recorridos propios para presentaciones y redes, y reutilizar el material para exposiciones y galerías físicas, sin volver a producir nada.
El beneficio que nadie pone en la cotización
El ahorro es evidente, pero no es lo más valioso. Lo más valioso es la coherencia.
Cuando cada pieza se produce por aparte, el render del brochure tiene un mesón y el video tiene otro. El recorrido 360° se hizo antes del último cambio de fachada. La maqueta del portal muestra una zona social que ya se rediseñó. Nadie lo hizo mal: simplemente cada pieza se congeló en un momento distinto del proyecto.
Ese desorden le llega al comprador, y le llega en el peor momento: cuando compara. Un comprador que ve dos versiones distintas del mismo apartamento no piensa «qué descoordinación». Piensa «¿cuál de las dos me van a entregar?». Y esa duda cuesta ventas.
Con un modelo único eso no puede pasar. Si cambias el enchape de los baños, se cambia en el modelo y todas las piezas se regeneran diciendo lo mismo. El material deja de envejecer por partes.
Qué significa en la práctica
Significa que puedes empezar por donde más te urge —normalmente los renders para el lanzamiento— y añadir el resto cuando el proyecto y el presupuesto lo pidan, sin volver a empezar. El video para pauta, el recorrido para el portal, la maqueta interactiva para la sala de ventas: todo está a un paso, porque el trabajo pesado ya está hecho.
Ese modelo único es lo que nosotros llamamos el gemelo digital del proyecto. De él salen los renders arquitectónicos, el video 3D, los recorridos 360° y la sala de ventas virtual. Uno solo, y todo lo demás encima.
Fuentes
Unreal Engine — Los gemelos digitales de PropVR y DAMAC Properties · Unreal Engine — El motor que impulsa el futuro: cómo UE está transformando la construcción de viviendas
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